Entrenar cuando no hay entrenamiento
Imaginar nuestro desempeño en cualquier práctica física ha demostrado ser un complemento estupendo para mejorar nuestro rendimiento deportivo.
Imaginar nuestro desempeño en cualquier práctica física ha demostrado ser un complemento estupendo para mejorar nuestro rendimiento deportivo.
La progresiva implantación de nuevas metodologías de estudio propias del siglo XXI y un nuevo escenario con el coronavirus como inesperado motor de cambio están sentando las bases de algo nuevo.
La primera pregunta que hacen casi todos los deportistas tras caer lesionados es: “¿cuándo podré volver a jugar?” El regreso a los terrenos de juego o return to play (RTP por sus siglas en inglés) se ve como ese día mágico en el que el deportista vuelve a disfrutar plenamente de su deporte.
Olímpico de Roma. Año 2009. Manchester United y FC Barcelona se preparan para enfrentarse en la final de la Champions League.
El auge de la mujer en el deporte ya hace años que comenzó, se está asentando y se espera que siga mostrando un crecimiento a todos los niveles. A la ciencia le corresponde dar respuesta a la especificidad necesaria a aplicar, para optimizar su rendimiento.
El éxito de los líderes de un equipo tiene mucho que ver con su capacidad para inspirar y transmitir energía a los demás.
Uno de los grandes enemigos del deportista, si no el mayor, es el riesgo de lesión. De ahí que su prevención y tratamiento constituyan una parte esencial del departamento médico y de rendimiento de los clubes.
Efectos tiene el ejercicio: van desde el aumento de motivación, de la fuerza de voluntad y del control emocional hasta la mejora de memoria, la atención y el aprendizaje.
Es evidente que el movimiento nos hace más felices y nos genera bienestar.
La profesión de entrenador o entrenadora no es nada fácil. Además de un notable conocimiento del juego, es necesario poseer un alto dominio de habilidades pedagógicas para ayudar a los jugadores a aprender mejor y más rápido.