¿Más es mejor? Carga de entrenamiento y rendimiento en baloncesto
El baloncesto profesional está evolucionando hacia un mayor número de partidos, pudiendo llegar a los 90 por temporada.
El baloncesto profesional está evolucionando hacia un mayor número de partidos, pudiendo llegar a los 90 por temporada.
El jugador de fútbol profesional tiene unas características fisiológicas particulares que le permiten correr una media de 10-12 km por partido y ser capaz además de acelerar hasta alcanzar velocidades de más de 30 km/h desde situaciones casi estáticas.
Los torneos internacionales de selecciones representan un cambio importante en la carga de trabajo habitual de los jugadores.
Posiblemente el objetivo más importante del entrenamiento es ayudar a que los jugadores desarrollen habilidades y conductas que mejoren su rendimiento en la competición.
El daño muscular inducido por ejercicio y el consiguiente dolor muscular tardío, conocido comúnmente como ‘agujetas’, condiciona en numerosas ocasiones nuestro rendimiento.
Las adaptaciones al entrenamiento dependen de la especificidad de los estímulos que se generen durante el mismo. En relación a ello, en el fútbol hay un jugador que se diferencia del resto: el portero.
Las demandas físicas en el fútbol profesional están incrementando en los últimos años. El juego está virando hacia un aumento tanto de la distancia que los jugadores recorren en los partidos como a la intensidad a la que ejecutan las acciones.
Una de las principales características de los futbolistas de élite es su capacidad para realizar acciones a máxima velocidad. Su importancia es tal que la mayoría de los goles vienen precedidos de sprints.
El objetivo de la pretemporada en el fútbol de élite es diverso. Se trata de hacer pruebas, “medir las fuerzas con otros equipos” y desarrollar las capacidades físicas de los jugadores para prepararlos lo mejor posible para las demandas de la temporada.
Uno de los debates más habituales entre los agentes deportivos que se dedican a la formación de talentos tiene que ver con la conveniencia o no de una especialización temprana por parte de los jóvenes jugadores.